Reading Time: 4 minutes

 

La marca personal: ese concepto del que todo el mundo habla hoy en día y que muchos confunden con crear un logotipo o elegir unos colores corporativos para su empresa. ¿También crees que se trata de eso? ¿Y qué tiene que ver la traducción con eso? Déjame que te aclare algunas ideas; y sí, los traductores pueden beneficiarse de ella.

¿De qué estamos hablando? ¡Pero si yo no tengo carisma!

Para empezar –y en consonancia con uno de sus máximos divulgadores, Andrés Pérez Ortega–, la marca personal es algo que todo el mundo tiene; sí, todo el mundo. Porque todos dejamos huella a nuestro alrededor: cuando damos los buenos días al conserje; cuando tratamos con nuestra jefa; cuando hablamos de determinados temas con nuestros amigos; cuando no le hablamos a determinadas personas. Se refleja en nuestra forma de vestir, caminar, sonreír –o no–; por no hablar de nuestro estilo a la hora de trabajar, educar o de guardar –o no– un «me gustas» a la persona que nos atrae, etc. En términos anglosajones, esto correspondería con el personal brand.

Pero ¿qué pasaría si fuéramos capaces de tener conciencia sobre tal impacto en los demás? ¿Estás contento con la huella que estás dejando? ¿Y en el plano profesional? El hecho de tener conciencia de nuestra marca personal hace que podamos comprender qué  podemos modificar o potenciar de los rasgos de nuestra personalidad o competencias que tenemos. No se trata en ningún momento de engañar a nadie: tarde o temprano los resultados hablan por sí solos. Por consiguiente, se trata de trabajar el proceso de nuestra marca, mostrando lo que nos hace auténticos y nos diferencia de los de los demás: el personal branding (siguiendo la nomenclatura correcta).

Luego, esto puede ayudar a potenciar nuestro carisma natural; es decir, al conocernos, gustarnos y sentirnos eficaces y saber mostrarlo y comunicarlo, los demás empezarán a encontrarnos interesantes y a valorar nuestro talento.

Consejos para trujamanes

Te voy a contar lo que a mí me funciona.

En primer lugar, te aconsejo que te conozcas a fondo y, además, que preguntes a antiguos compañeros o clientes, qué facetas destacarían de tu trabajo, calidad y, sobre todo, los aspectos mejorables. Te sorprenderá que no coincidirán al 100 por cien con la idea que tienes de ti mismo y serás consciente de otros rasgos que podrás potenciar. También es útil realizar un análisis DAFO.

En segundo lugar, yo me he formado, por ejemplo, en traducción editorial porque tenía en mente que quería dedicarme a ese tipo de traducción: hacia dónde me quiero dirigir. Hoy es muy fácil ampliar la formación de uno, ya sea a través de cursos o de libros concretos; pero la clave es nunca parar. Los profesionales de hoy en día deben tatuarse lo del «aprendizaje continuo y de por vida». Como muy bien apunta Elena Fernández: hay que saber a qué y a quiénes te diriges y cuáles son tus objetivos.

Una vez que te conozcas bien y comiences a trabajar tus fortalezas, es de vital importancia que cuides la imagen que transmites–tanto en persona como online–, porque se requieren años para construir una reputación… y minutos para arruinarla. Para no llevarse sorpresas, tienes que cumplir lo que prometes y estar capacitado a tal efecto.

Cuando hablamos de comunicar, no solo hablo de las redes sociales como LinkedIn o Twitter, sino también de imprimir tus tarjetas con una imagen cuidada (logo y colores corporativos coherentes y acordes con tu personalidad). Tener tu plataforma online y tus tarjetas te ayudará a dar buena imagen en los eventos de networking (por cierto, te aconsejo que te inscribas antes del día 20 de marzo al Ojo de Polísemo de este año). El factor humano y el trato personal son cruciales.

El último punto importante es que para diferenciarte tienes que saber vender no solo tu especialidad o competencia, sino cuáles son tus estándares y tu estilo, qué haces distinto de los demás. Por ejemplo, no es lo mismo ser un traductor jurado EN <>RU, que un traductor jurado EN <> RU (competencia) con amplia experiencia en traducir documentos legales de sociedades offshore con memorias de traducción (estándares) y abierto a trabajar en equipo (estilo).

Despedida y cierre

Marca personal y traducción; una persona y un saber hacer profesional, dos caras de la misma moneda con la que pagas tu reputación y, por ende, tu continuidad como profesional en el sector que has escogido. Si sigues estos pasos, te garantizo que le dejarás poco espacio a la casualidad y a la suerte: habrás trabajado a conciencia y sabrás aprovechar las futuras oportunidades. Y sí, dejar huella es inevitable; lo que puedes controlar es el impacto de tal huella para conseguir tus objetivos, sin dejar de ser tú mismo. La felicidad es algo muy parecido a eso.

Referencias bibliográficas

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *