Teresa Lanero 2017
Reading Time: 4 minutes

 

De nuevo volvemos con las entrevistas en el blog y qué mejor que hacerlo con la traductora literaria malagueña Teresa Lanero. De carácter afable y una gran comunicadora —suele presentar a los ponentes en las conferencias del ámbito literario—, la conocí durante el máster en Traducción que cursé en 2012, y cuando la escuché por primera vez sentí una sensación a medio camino entre la admiración profunda y el flechazo, jeje. Teresa tiene unas aficiones comunes a las de muchos otros traductores: le encanta leer, viajar y aprender cosas nuevas. Si hay un rasgo que la define, es la curiosidad.

Biografía

Después de muchas vueltas y de trabajar durante más de diez años en un banco, Teresa decidió estudiar el Máster de Traducción para el Mundo Editorial de la Universidad de Málaga, al principio sin saber que su carrera profesional iba a dar un vuelco. Llevaba toda la vida estudiando lenguas y viajaba siempre que podía, aunque nunca pensó que se dedicaría a traducir. Desde entonces ha traducido más de veinte libros del inglés, el francés y el italiano. Actualmente es vocal en la junta rectora de ACE Traductores.

Traducciones recientes

  • Una temporada en Tinker Creek, de Annie Dillard, Errata Naturae, 2017.
  • La empresa triunfadora, de Maria Cristina Nardone, Roberta Prato Previde y Roberta Milanese (cotraducido con Carmen Torres García), Paidós, 2016.
  • Dos chicos besándose, de David Levithan, Nocturna, 2016.
  • Comer con cabeza, de Élise Desaulniers, Errata Naturae, 2016.

Entrevista

Comenzamos con la clásica pregunta de este blog: estudiaste Ciencias de la Comunicación, ¿cómo fue que te decantaste por ser traductora? ¿Cuál fue tu detonante?

Las lenguas siempre me interesaron, al igual que la literatura y la escritura. Estuve muchos años en la escuela de idiomas estudiando inglés, francés e italiano, aunque me lo tomaba como un pasatiempo más que otra cosa. En un momento dado de mi vida, decidí tomar una excedencia en el trabajo, me matriculé en el Máster en Traducción Editorial de la Universidad de Málaga, que por entonces coordinaban Vicente Fernández y Juan Jesús Zaro, y descubrí, con la ayuda de mucha gente, que quería dedicarme a traducir libros.

¿Qué aprendiste traduciendo el ensayo de Annie Dillard, Una temporada en Tinker Creek (premio Pulitzer de ensayo y uno de los mejores del siglo xx según Modern Library)? Al igual que le sucede a la mencionada autora, ¿la naturaleza también agudiza tus sentidos y hace que traduzcas mejor? ¿Logras experimentar eso que los psicólogos llamamos estado de flujo o flow?

Una temporada en Tinker Creek es uno de los libros más sorprendentes que he traducido hasta ahora. Es increíble que Dillard lo escribiera con tan solo veintiocho años. Durante la traducción llegué a sentirme muy identificada con ella, ya que yo también consigo conectar con ciertas emociones y pensamientos cuando estoy en la naturaleza. El campo, el bosque, me da una tranquilidad que no encuentro en ningún otro lugar. Traducir esas sensaciones, esa paz, ha sido una experiencia muy gratificante y, en cierto modo, ha significado una especie de refugio, de Walden para mí.

Háblanos del Ojo de Polisemo de este año: ¿qué te pareció a nivel de la temática tratada? ¿Por qué lo recomendarías?

El Ojo de Polisemo es un encuentro anual organizado por ACE Traductores en colaboración con una facultad de traducción. Este año ha tenido lugar en la Universidad de Comillas, en Madrid, y el tema giraba en torno a la traducción de la historia, tanto de ensayo como de novela histórica. Todos los ponentes han sido excepcionales y se ha creado un clima muy agradable entre los asistentes más jóvenes y los más veteranos. Creo que eso es lo más importante de este tipo de encuentros: el contacto con los compañeros y el intercambio de ideas. Siempre es recomendable acudir a estas jornadas, ya que pasamos mucho tiempo solos traduciendo y resulta muy estimulante compartir unos cuantos días con los colegas de profesión.

En el sector se habla mucho de las tarifas y del poco margen de negociación de estas por parte de los traductores. ¿Crees de verdad que estamos ante una precarización de esta profesión? ¿Qué sugerencias tienes para el traductor novel?

La precarización es evidente, no hay más que hablar con los compañeros que llevan más de diez años en la profesión para darse cuenta de que las tarifas han bajado bastante en los últimos años. Además, contamos con el problema añadido de que desde las asociaciones no se pueden recomendar tarifas, ya que dicha práctica va en contra de la ley de libre competencia. Lo primero que le diría a un traductor novel, en este sentido, es que se ponga en contacto con otros traductores, que se asocie a ACEtt o a la asociación de traductores que más le convenga, que esté informado de lo que sucede en la profesión, para poder negociar tarifas y contratos con una información correcta. En general, los traductores deberíamos perder el miedo a hablar entre nosotros de lo que cobramos.

La cotraducción puede ser un recurso para maximizar encargos y coger experiencia. ¿Cuáles son las mayores ventajas y qué competencias has desarrollado al traducir con traductoras como Carmen Torres?

De Carmen Torres he aprendido muchísimo. Además de ser una gran traductora, es una excelente compañera con la que da gusto trabajar. Además, las veces que hemos traducido juntas nos hemos reído muchísimo, y eso para mí es muy importante al trabajar con alguien. Nos lo pasamos bien juntas. Supongo que he tenido mucha suerte, pero para mí trabajar a cuatro manos con ella ha sido siempre una experiencia fabulosa.

¿Qué autor(es) te gustaría traducir y por qué? ¿Cuáles nunca traducirías?

Tengo autores favoritos, supongo que como todo el mundo. Pero una de las cosas que más me gustan de este trabajo es traducir a escritores que de otro modo no habría conocido o en los que no habría profundizado demasiado. Lo más importante, en mi opinión, es que el autor escriba bien en su lengua, que utilice bien la sintaxis, algo que no siempre ocurre. Supongo que no traduciría nunca textos que fomentasen de una forma explícita la violencia contra las personas o los animales. A bote pronto pienso que me horrorizaría traducir un libro de tauromaquia, por ejemplo.

¿Qué es lo más absurdo que te han dicho —sentando cátedra— sobre nuestra profesión?

Uy, la gente dice muchas cosas absurdas de nuestra profesión y de todo en general, pero lo mejor es no prestar mucha atención porque normalmente lo hacen por ignorancia o por malicia.

Por último, ¿cómo organizas tu tiempo y concilias tu vida familiar con la profesional? ¿Es inevitable hacer horas extra?

Hago lo que puedo, como todo el mundo. Hay épocas de mucho trabajo en las que no me da tiempo a nada y otras más tranquilas en las que intento disfrutar al máximo del tiempo libre. En este trabajo es muy importante organizarse bien, de otro modo vives en un caos continuo de plazos, fechas de entrega y número de páginas por día. Si además tienes familia, todo se complica un poco más porque pueden surgir imprevistos que te impiden trabajar el número de horas necesario. Hay compañeros que lo compensan trabajando de noche, pero yo nunca he sido capaz de rendir medianamente bien más tarde de las diez, así que en las épocas más duras no tengo más remedio que madrugar y, por supuesto, tirar de fines de semana y festivos.

Agradecemos a Teresa su disponibilidad y las ganas de participar en nuestro blog.

Muchas gracias a ti, Jorge, por tu amabilidad.

Si quieres ponerte en contacto con ella o seguirla en las redes sociales, lo puedes hacer aquí:

LinkedIn: Teresa Lanero Ladrón de Guevara

Twitter: @teresalanero

Facebook: Teresa Lanero

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *