5 detonantes traducción
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¿Por qué y para qué empezamos a trabajar de traductor? Está claro que la respuesta a esta pregunta no es unánime: algunos lo hacen por pura vocación; otros, por ganar dinero con los idiomas que maneja, etc. Se trata de una decisión personal a la que se llega tras un proceso de aprendizaje y múltiples experiencias, ya sean académicas, laborales o turísticas. A continuación, te mostraré cinco motivos o causas que he entresacado de las #entrevistas que he realizado hasta ahora en este blog.

1. Conocer a un referente de la profesión (Juan Carlos Postigo Ríos). Para este cada vez más conocido profesional de la traducción malagueño —y gran compañero de trabajo—, le fue de vital importancia conocer en plena adolescencia a un traductor profesional que hizo, como se dice en psicología, de Pigmalión positivo: le hizo creer que podía dedicarse a lo que es su pasión; esto es, los idiomas y los libros. En la actualidad, Juan Carlos ha traducido para Turner, Blossoming Books, Hidra, Bóveda y Hermida.

2. Por motivación intrínseca (Ana Belén Murcia Sánchez). Al igual que con Juan Carlos, a Ana Belén siempre le han gustado los idiomas y leer. Encuentra una especial gratificación personal en dedicarse a lo que más le gusta desde la infancia. Ha traducido recientemente más de cinco libros; su especialidad: la literatura juvenil.

3. Traduciendo del latín y griego en el instituto (Manuel Nieves). Para este traductor onubense y compañero de máster, el hecho de experimentar la traducción por primera vez como un desafío intelectual gratificante ha sido suficiente como para dedicarse a esta profesión (dos millones de palabras para más de 100 clientes). Se hace camino al andar, como diría Machado.

4. Por pasión y casualidad (Marta Alonso). Una de mis compañeras de Filología Inglesa, profesora vocacional, también se ha dedicado a traducir debido a su afición por los juegos de rol, por lo que ha vertido al inglés varios manuales de wargames, tras que un creador de dicho entretenimiento viniese a la tienda de su ex para venderle un juego, este le contó a Marta que un traductor le había hecho un desastre de traducción con Google Translator. Se puede decir que ser experta en un tema muy concreto le ha servido, y de mucho.

5. Matricularse en un máster y enamorarse del oficio (Teresa Lanero). Teresa pidió una excedencia en su trabajo en la banca para matricularse en el Máster en Traducción para el Mundo Editorial, una de las mejores decisiones que ha tomado en su vida. A raíz de tal muestra de audacia —y gracias a su vocación por los idiomas desde siempre—, lleva ya traducidos más de veinte libros y es vocal en la junta rectora de ACE Traducciones. Toda una corazonada.

Conclusión

He aquí cinco causas que explican el maravilloso efecto de leer un libro traducido: el acercamiento cultural al hacer, parafraseando a José Saramago, que la literatura cobre un carácter universal. Sin el motor del denominador común que es la pasión, dedicarse a esto no sería para nada lo mismo. Recuerda quién es tu demiurgo profesional y encontrarás el paraqué que te mueve.

 

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