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El viernes 16 de diciembre asistí a una charla en el Centro Andaluz de las Letras titulada: «Traducción y pensamiento: Juan Francisco Ferré en diálogo con Manuel Arias Maldonado» (con la presentación y participación de Vicente Fernández González, catedrático de Traducción de la Universidad de Málaga). A continuación te daré unas pinceladas de dicha conferencia y mis impresiones.

Conferencia «Traducción y pensamiento»
Presentación de la conferencia a cargo de Vicente Fernández González.

Nada más terminar la presentación de Fernández, tomó la palabra Ferré (escritor de novelas como Karnaval o El rey del juego, crítico literario, doctor en Filología Hispánica y profesor de la Universidad de Málaga) y empezó a hablar de su visión de la traducción apoyándose en referencias como Walter Benjamin para marcar su posición en el debate: la traducción es posible –aunque no perfecta– y ayuda a expandir la cultura más allá de las fronteras de tu país.

Foto de Juan Francisco Ferré.
Juan Francisco Ferré.

Entre las múltiples referencias a la literatura o al cine, destaca la que hizo de la película La llegada, dirigida por Villeneuve y basada en el relato de Chiang, donde la protagonista –que es lingüista–  ayuda a los militares a comunicarse con los alienígenas que habían llegado a la Tierra. Ferré subrayó este hecho como la forma más radical de traducción: la traducción entre especies, y usó el paralelismo bíblico de que Adán se comunicaba con los animales. También habló de la Biblia cuando contó cómo la traducción del Génesis repercute más en la experiencia propia de lectura, más que al propósito comunicativo.

También habló de que cuando hay una traducción, el español suena de otro modo… enfatizando que es ahí donde se ven las posibilidades del español. Además, afirmaba que había disfrutado más con novelas traducidas al español que con los propios autores consagrados del idioma de Cervantes.

Foto de Manuel Arias Maldonado en el CAL
Manuel Arias Maldonado.

Por otra parte, tomó al fin la palabra el otro ponente: Arias Maldonado (escritor, profesor titular de Ciencia Política en la Universidad de Málaga y que ha sido investigador visitante en las universidades de Berkeley, Munich, Siena, Oxford y Keele) y se posicionó como más escéptico con la traducción, en el sentido de que nunca podrá igualarse la obra original.

Nos habló del «glorioso fracaso de la traducción»: en cuanto a que se es incapaz de trasladar un texto de manera intacta y de cómo la figura del traductor ejerce de agente civilizador invisible, es decir, de lo contrario, sin traducciones, los pueblos estarían aislados culturalmente los unos de los otros y pensando en guerras permanentes. En ese sentido coincide con la idea de cultura de Fernando Savater, que decía que cultura no es recrearse y vanagloriar constantemente lo propio, sino abrirse a lo que ofrecen los demás.

A partir de entonces se animó el debate entre las dos partes, se trataron temas como el término metamorfosis era más adecuado que transformación para dar título a la obra más emblemática de Kafka, porque el primero remite a la importancia de la figura de Ovidio en la cultura occidental. Vicente Fernández enriqueció el debate con algunas matizaciones en cuestiones como la retraducción. He aquí algunas de las citas:

«La traducción debe ser pragmática antes que purista» (Juan Francisco Ferré)

«La dinámica de la lengua hace que cada nueva generación necesite una nueva motivación, un nuevo repertorio…» (sobre la caducidad de la traducción y la necesidad de retraducir) (Vicente Fernández González)

«El mal traductor copula con la lengua extranjera con preservativo» (sobre el tener poca audacia y ser demasiado pulcro con el lenguaje en lugar que este fluya como el que hablaría un nativo de la lengua) (Juan Francisco Ferré)

«La traducción es la posibilidad de transmitir ideas» (Manuel Arias Maldonado)

Luego la conferencia se abrió con un turno de preguntas en el que se aportaron ideas interesantes como la de un corrector editorial que dijo que para él la primera traducción de una obra es la que marca para siempre; o la intervención de una profesora que echó en falta el concepto de «amor al texto», para poder traducirlo bien.

En suma, fue una charla muy estimulante, aunque para algunos estaba llena de lugares comunes; pero a mí me parece útil citar a los grandes autores, porque a hombros de esos gigantes se sientan los intelectuales de la actualidad. Pienso, luego traduzco; traduzco, luego pienso… el orden de los factores no altera el producto: calidad y entretenimiento.

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